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"Las emociones están siempre presentes y repercuten directamente en el rendimiento escolar"

Posteado por eduCaixa el 07/04/2014 en | 2 comentarios

Anna Carpena, maestra especialista en Educación Especial, es miembro del comité científico y asesor del Congreso Internacional de Educación Emocional que ha tenido lugar recientemente en Barcelona, organizado por la Universidad de Barcelona, el Institut de Ciències de l'Educació (ICE) y el Grup de Recerca d'Orientació Psicopedagògica (GROP). En el siguiente artículo nos explica por qué es fundamental ofrecer una buena educación socioemocional a los alumnos.

Cuando hablamos de educación socioemocional hablamos del desarrollo de la inteligencia emocional. El objetivo de educar esta dimensión humana es ofrecer y enseñar a utilizar recursos personales para gestionar las emociones, de tal modo que favorezcan el bienestar y la regulación positiva de la propia vida en todos los ámbitos. Comprende, en primer lugar, el autoconocimiento y, de manera imbricada, la acción regulatoria del pensamiento, la emoción y el cuerpo, competencia que predispone y facilita la alteridad, el encuentro empático y asertivo con el otro, llamado competencia interpersonal o inteligencia social.

Desde que nacemos recibimos inputs, a menudo producidos de manera inconsciente y a veces de manera errónea, que inciden en una educación emocional temprana. Nuestro entorno siempre incide en el aprendizaje emocional, así como en el cognitivo, a lo largo de toda la vida. Esta interacción puede estar orientada, o no, hacia la acogida y el acompañamiento en la adquisición de las propias destrezas personales de una manera ética y afectiva.

La gran olvidada de los programas educativos oficiales

Este debería ser el papel de educadores y educadoras. Con el condicional "debería" quiero referirme a la necesidad de que quien educa esté educado. Las personas emocionalmente no formadas tendrán graves dificultades en desarrollar una acción educativa coherente en este campo. Esta falta de formación inicial en el profesorado puede ser la razón de que la educación emocional haya sido la gran olvidada de los programas educativos oficiales. Es desde la propia vivencia, habiendo constatado los múltiples beneficios del autoconocimiento y la autorregulación, que el profesorado trabajará en esa dirección, de manera consciente, con objetivos claros incorporados a la educación formal.

En una sociedad eminentemente racionalista no ha faltado el interés y la práctica para enseñar a razonar, mientras que las emociones han quedado olvidadas, con creencias que les daban un papel secundario frente a la razón, o bien percibiéndose como aquella parte de la naturaleza que había que reprimir hasta hacer desaparecer.

La importancia de la educación socioemocional

Actualmente las investigaciones científicas nos explican que las emociones están siempre presentes, guiando la acción o la inhibición, repercutiendo directamente en la calidad del rendimiento, tanto en los estudios como en el trabajo en general. En edad escolar tienen un claro papel favorecedor o de interferencia en todos los procesos de aprendizaje, tanto en la adquisición de las diferentes competencias como en aprender a convivir, ya que potencian u obstaculizan la capacidad de pensar, de planificar y de resolver problemas de cualquier tipo.

Sistematizar el aprendizaje de este ámbito de manera rigurosa es un requerimiento para que todo el alumnado, niños y niñas y adolescentes, tengan la oportunidad de conocer y practicar estrategias y recursos para poder desarrollar sus facultades lo mejor posible teniendo a las emociones como aliadas. Las repercusiones no son sólo a corto plazo sino que se prolongaran a la edad adulta.

El papel fundamental de educadores y familia

Como ya he dicho, se hace patente poner la mirada en educadores y educadoras, profesorado y familia. Algunas características personales y profesionales del profesorado son fundamentales como por ejemplo la capacidad de regular las propias emociones, de crear vínculos y relaciones interpersonales positivos, de comprender y sentir al alumnado, de ser buen comunicador, con conciencia del propio lenguaje no verbal, de saber escuchar y buscar el diálogo auténtico. Es el profesorado que vive positivamente la profesión y trabaja sobre sí mismo de una manera continua, con una revisión personal y profesional permanente que implica honestidad para reconocerse, acogerse y motivarse hacia la mejora. Y para terminar, el formador debe tener una calidad importantísima: sabe amar y ama.

La familia, padres, madres, abuelos, abuelas o quien tenga cuidado de niños y niñas igualmente influencia en su desarrollo integral. Emocionalmente marcarán el estilo emocional con el que andarán por la vida, según se tienda a negar, prohibir o acoger sus emociones.

Está bastante generalizado el pensamiento que hay que elegir entre la disciplina férrea o el "dejar hacer", cuando ni una ni otra opción es idónea. Orientar a los niños a saber qué sienten, validando su emocionalidad sin críticas ni negaciones y ayudar a gestionar la frecuencia y la intensidad de lo que sienten es la opción más eficaz para crecer de forma emocionalmente sana. Por eso es indiscutible la necesidad de que la familia vivencie lo mismo entre sus miembros (sabemos que las criaturas aprenden por imitación) y en uno mismo, en una misma, en constante revisión. La madurez emocional no se da nunca por terminada, es un proceso que se prolonga toda la vida.     

Educadores y educadoras han ido tomando conciencia de esta realidad -sobre todo a la luz de lo que la neurociencia ha ido aportando- y el interés y la implicación en sacar adelante la educación socioemocional ha ido creciendo en el transcurso de los últimos quince años. Las familias han pedido "Escuela de padres" para poder profundizar, ha habido una fuerte demanda de formación por parte del profesorado y se han ido implementando programas en algunos centros educativos a la vez que han aparecido múltiples materiales para facilitar su trabajo.

Recursos educativos para trabajar la educación socioemocional

Personalmente he tenido la posibilidad de colaborar en el diseño de algunos de estos materiales, como los recursos de la Obra Social "la Caixa" publicados en eduCaixa con mucha aceptación y éxito entre el profesorado, ya que se agradece poder disponer de materiales de calidad con orientaciones para su uso. Es necesario que esta demanda, acompañada de otras iniciativas, tenga continuidad. Es una apuesta social que trasciende la individualidad.

El adulto de hoy y el de mañana (la actual infancia) emocionalmente maduro no sólo es competente en gestionar el propio bienestar sino que está comprometido con el bienestar de los demás. Apostando por la mejora personal y social contribuimos a la mejora del colectivo humano.

Anna Carpena es maestra especialista en Educación Especial, con dedicación, durante los últimos quince años, al estudio del papel de las emociones en toda actividad humana; estudios que ha divulgado mediante numerosas publicaciones y haciendo formación al profesorado y a las familias. Su trayectoria durante estos años ha estado orientada principalmente a sensibilizar a los educadores sobre la necesidad de estar emocionalmente formados para poder educar a niños y niñas en las competencias personales.

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Archivo: 2014

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comentarios

    • cutuxana

      09 de abril de 2014 a las 19:15 h

      Estoy de acuerdo que los sistemas educativos...

    • anuscagol

      11 de abril de 2014 a las 08:16 h

      Molt interessant, Anna Carpena. Moltes gràcies...

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